En la
pequeña ciudad de
Shadowpoint, las noches parecían más densas que en otros
lugares. La bruma que ascendía desde el cercano pantano de
Black Willow Marsh
se enroscaba entre las calles adoquinadas, como si buscara algo o alguien, y
las sombras de los altos pinos parecían alargarse más de lo que la lógica
permitía. En el centro del pueblo, sobre una colina que dominaba la vista de
los tejados mohosos y las chimeneas torcidas, se alzaba la mansión de los Eldermore,
un caserón vetusto cuyos cimientos parecían aferrarse a la roca con
desesperación, como si temiera ser arrastrado por una fuerza invisible.